M.'s profileCuando la verdad no es l...PhotosBlogListsMore Tools Help

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    February 18

    soñar, gritar y no despertar

    Hoy llovía, el cielo era de un tono grisáceo bastante oscuro y yo estaba con todos vosotros, pero solo.

    Pensaba en la familia que tenía a mi lado pero que no me escuchaban por mucho que dijera.

    Pensaba en mis amigos que no sonreían por mucho que lo pidiera.

    Pensaba en aquellos que estaban más lejos y que les gritaba pero no llegaban a escucharme.

    Y pensaba en ti, que estás aún más lejos, y que ya no me escuchas, pero soñaba…

     

    Soñaba…

     …en una estancia grande donde la oscuridad reinaba en todo aquello que no fuera la tenue luz de ese pequeño candil que colgaba encima de la mesa. Un tablero incrustado en ella servía de manto a unas figuras talladas por la mano del mismo diablo esperando inmóviles que una ayuda las moviera para continuar la batalla. El rey cubierto con cargada capa, los caballos ornamentados con finas púas de acero, las torres guardando fieles avistando al enemigo y el resto callaban esperando ser manipulados al siguiente paso.

     

    Los grilletes que apretaban mis muñecas no dejaban moverme del trono de donde os observaba, sumido en la sombra, sin apenas un resquicio de esperanza a ser visto. Concentrado piensas cual será el próximo movimiento, y la dama que hay frente a ti se levanta suavemente.

     

    Intento gritarte pero la música de un único violín es capaz de tapar mi gemido y envenenar tus oídos estimulados al verla como te extiende la mano pidiendo que vayas hacia ella.

     

    Esa mujer, de admirable belleza y sinuosa figura, te conduce a su son haciéndote perder el sentido. Tus manos recorren la curvatura de su cuerpo y tu cabeza descansa sobre su aterciopelado hombro semidesnudo; ella acaricia tu espalda con sus falanges esqueléticas a la vista; a mi vista. Sus ojos me miran y me enseñan de quién se trata, sabiendo que no puedo avisarte. Su rostro cambia a un aspecto cadavérico cuando se planta ante mí, y tú no puedes percibirlo. Mientras...danzáis.

     

    Grito a más no poder, pero no me escuchas y dejo que bailes con ella hasta que ceses por fin a sus placeres. Mientras, en mi cabeza, resurgen preguntas sin respuesta e imágenes que me cuentan dudas…

     

    Dudas…

    …las que tengo tras pensar en lo sucedido. Todo tiene un principio y un fin. Los hay quien se molestan en advertirte de que no has acabado, pero es el final que tú quieres darle. Preguntas que ahora no puedes responder, señales que no hay que buscar al ser imposible hallar su respuesta; pero nada es perfecto y todos pecamos por inocentes. ¿Has sido tú inocente? ¿Qué culpa es la que te lleva hasta aquí? ¿Por quién o qué es por lo que lo has hecho?

     

    Has erradicado tu problema y, en un tiempo, los demás darán por hecha tu demanda. Que se olvide el mundo no es tan fácil. Siempre hay más. Solo falta salir a buscar. Y es mí cometido justo a que la tranquilidad visite mi alma y le explique que todo fue mentira.

     

    Pero una mentira no es un engaño.

     

    El talant que duïas a dins teu significaba, per davant de tot, sapiguer ser lliure. Tú ho has fet fins al punt mes àlgid; i has fet allò que sempre has volgut…

    …fins avui día.

    Hell.

    January 25

    Noche de Soledad

    Recuerdo una vez que al abrir los ojos pude ver a una mujer en mi habitación. Se mezclaba medio escondida en las sombras.  

    Al darse cuenta que la descubrí se hecho hacia atrás con gran temor, como si quisiera ocultarse de mi.

    Le extendí mi mano con afán de querer mostrarle mi confianza. Estaba extrañado, no entendía la situación.
    ¿Que hacia una mujer en mi cuarto en plena noche? ¿Por donde podía haber entrado?

    El caso es que su rostro me era bastante familiar. Intentaba recordarla pero no podía, estaba cegado por la situación y no podía pensar con claridad.

    No osaba acercarse a mi lecho, le pregunte quién era, deseaba con todas mis ganas conocer la identidad de tan maravillosa aparición.

    Y me respondió que era la encargada de vigilar mis sueños. Me quede atónito, casi sin respiración.

    Empezó a caminar pausadamente hacia mi cama, tímidamente.

    Al acercarse pude observar que era la mujer más preciosa del mundo. Nunca antes había visto rostro igual. Pero me era familiar. Me daba la impresión de haberla visto antes.

    Se sentó a mi lado, entonces apoyó su mano entre las sábanas. Sin querer, rozó una pequeña parte de mi muslo y de repente, sentí como mi cuerpo se estremecía sin control en mi interior.
    El corazón me palpitaba muy deprisa. Estaba a rebosar de adrenalina.
    La mujer se percató y apartó rápidamente su mano, entonces me miró fijamente a los ojos.

    La observé detenidamente. Poseía una gran belleza y su mirada era hipnotizante y profunda.

    Sin poder evitarlo, como por un arrebato, me fui acercando hacia ella, poco a poco, y la empecé a soplar en el cuello un hilillo de aire que la hizo estremecer.

    En ese momento, un rayo de luna se filtró por mi ventana y pude ver reflejado todo su rostro, fue entonces, cuando pude observar que una lágrima resbalaba por su pálida tez.

    Sin poder hacer nada, me dijo que me estirara en la cama. Le hice caso.

    Se empezó a desabrochar los botones del ligero camisón negro que llevaba puesto. Botón a botón me fue descubriendo sus senos. Eran delicados y pálidos.

    Se puso encima de mí y empezó a desnudarme lentamente. Se asentó en mi torso y empezó a besarlo.

    Me entraban escalofríos. Era excitante.

    Subió hacia el cuello y me mordisqueó el lóbulo de la oreja.

    De pronto me susurró al oído:
    - Eres como deseaba. Mereció la pena la espera.
    -
    Esas palabras consiguieron dejarme inmóvil, con los ojos cerrados.

    La mujer mientras, me iba paseando sus labios fríos y su húmeda lengua por todo el cuerpo. Notaba un cosquilleo que me hacia poner nervioso, pero a la vez era muy placentero.

    Noté sus piernas abarcando mi cuerpo, como si quisiera aprisionarme con ellas para que no escapara. Sentada en mi abdomen pude notar entre sus piernas el calor y la humedad de su vagina.

    Me masajeaba el cuerpo con sus finas y suaves manos. Me estaba excitando. Quizá demasiado.

    Le cogí los muslos con ambas manos y las movía por todo lo largo, necesitaba sentir la tersura de su piel. Todavía me rondaba por la cabeza el porqué me era tan familiar esa mujer. Necesitaba saber quién era esa extraña dama.

    De pronto se quedó inmóvil. Agachó la cabeza y dejó caer su largo pelo negro sobre mi pecho.

    No sabía qué hacer. Ni qué decir.
    Noté unas frías gotas cayendo sobre mi piel, seguía sollozando, ahora con más intensidad.

    . Al preguntarle qué le pasaba me respondió con voz temblorosa:

    - Este momento lo he estado esperando durante décadas. Es tal mi felicidad que me cohíbe el hacer nada. Lo siento, pero creía que solo tú podrías romper lo que tengo dentro, este dolor y esta carga que estoy obligada a arrastrar hasta el día que me pierda por siempre en la eternidad.

    Me quedé paralizado por sus palabras. No entendía nada. No me atreví a preguntar si quiera.

    Sin pensar, la cogí por la barbilla y la acerqué hacia mí poco a poco, fue entonces cuando posé mis labios junto a los suyos, la besé apasionadamente.

    Se levantó muy despacio y con gestos pesados alcanzó el negro camisón y se dispuso a andar hacia el rincón. La luz me dejó ver su cuerpo desnudo, era pálido pero bellísimo, como una estatua.

    Me fijé en su espalda y observé algo grabado en ella.
    Quise mirar lo que allí decía. Pero no me dio tiempo. Me levanté y fui tras ella, perdí el conocimiento al tercer o cuarto paso.

    Cuando desperté había desaparecido.

    No pude preguntar por que la conocía. Simplemente sabía que me era muy familiar.
    ¿Vigilante de mis sueños? Pensé.
    No lo entendí.

    Recuerdo que al abrir los ojos me vino una imagen de lo ocurrido, recordé lo que tenía grabado en su espalda.

    A modo de fuego…la palabra SOLEDAD   

    Hell.                                                                     Colaboración de una antigua..."amiga".

    Creative Commons License
    Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
    January 09

    Señales

     
    ¿Por qué vuelves de nuevo?
    ¿Quieres hondar en la herida que hace tiempo dejaste, allí donde tanto tiempo te llevé?
    Ese pasillo del que una vez te hablé. Esas puertas opuestas, entreabiertas para dejar salir nuestras manos que se buscaban, donde nuestros ojos brillaban reflejándose dentro de cada uno. Ese pasillo que tu corazón pedía que traspasara y el mío me prohibía, aunque quería...
    Pasó tiempo de ese tiempo en el que nos unían las historias, donde largas noches nos cubrían a los ojos de nuestro alrededor y escribíamos sin parar esperando la sorpresa del otro. La unión de nuestras historias para entrelazar nuestros pensamientos como si de nuestras manos se tratasen. Leer los relatos que nos hacíamos llegar como besos vetados por un más allá, tan cerca de cada uno, pero tan lejos de la realidad.
    Cada frase escrita era una carícia sobre tu pelo, cada palabra una mirada, cada párrafo un caliente beso y cada final... una noche pasional.
     
    Cerraste esa puerta frente a mí, guardando tras ella toda la mágia que encerraban nuestros escritos y que supe aceptar pese al querer continuar. Cerraste esa puerta y me cerraste a mí, cerrando también algo más que un simple juego o una historia de amor, posible. Me dejaste allí fuera, bajo una lluvia de dudas que me aplastaba gota tras gota.
     
    Al intentar olvidar, cerré yo también mi puerta a mi vida. Dejé la escritura para los verdaderos enamorados, esos que de verdad se quieren y escriben con armonía la historia de su vida. Escriben como lo haciamos nosotros, pero con esa llama que, encendida, ilumina las palabras que se escriben en sus corazones.
     
    Pasado este tiempo...olvidé ya tu rostro, olvidé tus ojos, olvidé que exististe en algún momento de mi vida, así como olvidé que alguna vez había escrito palabra alguna...y menos contigo.
     
    Y ahora...vuelves. Te dejas ver allí, en esa lista de la que nunca te borré pero de la que nunca tuve esperanza. Y me dejas esas señales tan propias de ti. Te presentas, no dices nada, me observas y me intimidas con tu silencio; quizá piensas que volveré a escribir para ti, pero pasó mucho tiempo y la llama, nuestra llama, ya no ilumina las tristes letras que me quedan para regalarte.
     
    Así que, desde mi silencio hacia tu quebrada puerta, solo atravieso este largo y tortuoso pasillo para dejarte esta nota clavada en tu vieja madera. Si que vuelvo a escribir para ti...pero mis últimas letras, esas que te he guardado durante tanto tiempo y ahora puedo regalarte de nuevo.
     
    Para ti: mi último relato, mis últimas letras y mi último adiós.
     
     
    Hell.
    January 07

    Mejor...no mires

     

    ¿Por qué no te vas de mi memoria

    y dejas que acabe con mis penas?

    ¿Por qué, cuando me miro las venas,

    la sangre se me amontona

    y pide a gritos que abra la puerta

    para que por la bañera corra

    e inunde mi cuerpo que llora,

    y me deje de una vez sin fuerzas

    para ver si la vida me abandona?

     

     Hell. 

    December 26

    Tu rosa...

     

    La rosa que me diste ayer noche se ha marchitado por la helada caída esta madrugada aquí, bajo el puente donde me dejaste y me pediste que te esperara sólo cinco minutos. Desapareciste tras los arbustos mostrándome una ilusoria sonrisa que me creí, estúpida de mí. Pensaba que significaba algo para ti. Creía que esa noche me pedías con gestos y miradas que destapáramos al mundo lo que me hiciste creer hasta esta misma noche; las mentiras de que me amabas. Decías que me querías con tus poemas. Me hacías soñar con las sorpresas que escribías en tu página. Las frases que me dejabas escritas a lápiz en la esquina de mi mesa en la facultad el día menos pensado. Tantas cosas bonitas… que no dejan de ser mentiras.

     

    La rosa que me diste ayer noche me hace sangrar la mano cuando la rabia que llevo dentro la oprime con todas mis fuerzas. ¿Dolor? No es suficiente con unos pequeños y profundos cortes en la mano. Peor es, cuando se multiplican por mil en mi pequeño corazón. Cada espina que cuento a la rosa es una mentira tuya que he tapado para no verla con una larga y densa venda que me cubría completamente los ojos. No quiero pensar las veces que esperaba en casa tu visita. La comida que tuve que tirar tras haberme pasado todas esas tardes esperando tu llegada, y nunca venías. Todas esas veces que, tras haberme olvidado por tus quehaceres, he cerrado los ojos y me he dejado acariciar por tus manos. Manos que debían estar sucias. Engañándome a mi misma de tus absurdas excusas.

     

    La rosa que me diste ayer noche me muestra, ahora ya tarde, que nunca quisiste que nadie supiera lo nuestro. Me muestra que yo era una simple amante; quizá una más a la que regalar una rosa y dejar bajo un puente. Me enseña que es una flor preciosa, pero sus espinas son dolorosas, me enseña como la flor es tu cuerpo y las espinas tus palabras, tus hechos. Como algo tan bonito puede ser tan cruel a la par. Me cuenta que los cuentos dejan de ser cuentos cuando el príncipe abandona a la princesa. Me cuenta que mi corazón va a despertar mañana de un bonito sueño para ver la sucia realidad a la que me he ido arrastrando yo solita; por seguirte y pensar en ti.

     

    La rosa que me diste ayer noche se ha marchitado por el frío y la miro y noto como una pequeña lágrima resbala por mi fría mejilla estrellándose sobre el centro de su flor. Espero, espero, espero…pero la flor marchita no vuelve a brotar. Quizá mejor así…sin más.

     

     

     

    Hell.

    December 17

    Ángel

     
              La sangre desciende por mi cuerpo calentándolo y haciéndome sentir feliz. Por fin he conseguido lo que tanto deseaba: quería ser como vosotros, poder caminar sobre la tierra, poder nadar por la mar, poder dormir soñando en cosas, poder sentir el frío del invierno y el calor de unas manos cuando acarician mi cuerpo. Disfrutar de las mismas cosas de las que os hacen sonreír, llorar, sufrir, amar...
     
            -¿Es lo que realmente deseas Ángel?- me dijo esa voz penetrante venida de algún lugar lejano.- no tendrás vuelta atrás una vez hallas empezado tu camino.
     
            -Si, creo, quizá me equivoco, pero deseo con todo el alma ser como ellos, señor. Lo que he conocido me ha gustado tanto que estoy dispuesto a sacrificar la inmortalidad por ser "normal".
     
            -¿Sabes que no es solo un mundo de felicidad?- dijo con voz de enfado...-Lo que conoces de allí es la cara de la luz, pero hay la otra cara donde la sombra acecha todo mal que se posee en el interior. Conocerás el dolor de la guerra, del hambre, del sufrimiento y de la enfermedad. Te irás haciendo viejo con los años y perderás esa virtud de la cual me fijé en ti para tenerte a mi lado. Entonces, desearás volver aquí, pero será demasiado tarde... ¿estás dispuesto?
     
            -Si señor, estoy preparado para lo bueno y lo malo, para ser mortal y poder encajar las duras pruebas que les pones, poder salir airoso de ellas o perder la vida en el intento.
     
           -Entonces... ves, allí donde la luz deja de brillar y busca la daga de la mortalidad. Sólo con ella podrás alcanzar tu sueño. Empúñala con todas tus fuerzas y elije la manera de dar el paso.
     
              Vuelo hacia el lado más oscuro de la nube y un cofre suspendido en el aire deja salir una suave melodía invitándome a abrirlo. De él extraigo una gran daga dorada. Una empuñadura en forma de serpiente con unos ojos brillantes, rojos, que clavan su mirada en los míos y una boca con afilados colmillos que me sonríe irónicamente. Un rayo de luz impacta en mis ojos cegándome; pierdo el equilíbrio y caigo, caigo, ...
     
              Un dolor en la espalda hace que reaccione. Abro los ojos y observo, callado, escucho, huelo, ... Miro a mi alrededor y veo un precioso bosque escondido tras una densa niebla húmeda. Las pequeñas gotas que la forman se pegan a mi cuerpo desnudo cobriéndolo, mojándolo y dejándome sentir un sin fin de sensaciones nuevas para mí. Cientos de olores y aromas penetran por la nariz haciéndome soñar y pensar el qué debe oler así. Infinitos sonidos retumban por mi cabeza: el viento peleando entre las hojas de los árboles, los animales que corren entre mis pies sobre un manto de hojarasca húmeda, una cascada lejana y el agua del río que da vida a ese bosque y que corre no muy lejos de donde me encuentro. Un ruido en especial es el que capta mi atención. El chipoteo de algo en el agua perturba la calma y la harmonía de la música natural. Al acercarme, tras los arbustos, veo una preciosa chica nadando en la zona más calma del río. El agua pasa por su piel como si estubiera hecha de seda. Su cuerpo desnudo, blanquecino, se confunde con los reflejos que el agua deja a su paso. Me quedé un rato disfrutando de su belleza allí escondido pensando en la grácia que he tenido al optar por mi decisión. Allí arriba no hay princesas de ese cáliz. Las que hay son siervas acérrimas a la dama del señor.
     
              -¿Quién eres tu?- gritó la chica asustada tapándose solo con sus finas manos. - ¿Qué haces aquí? ¿Y por qué vas desnudo? No te he visto en el agua. ¿Puedes girarte por favor?
     
             En ese momento entendí lo que se sentía al tener vergüenza; el calor me subía a la cabeza y esa sensación incontrolable hizo que abriera las alas mostrándole a la chica lo que era realmente.
     
             -¿De dónde has salido? ¿Qué eres?- la chica sin parar de preguntar, dejó caer la ropa echándose hacia atrás. -¡Habla! ¿Cómo es que...
             -¡Calla, por favor! -le grité tímidamente. -No te asustes, no voy ha hacerte daño. Acabo de llegar del paraíso para convertirme en mortal, como tu. Me hacen pasar una prueba para poder llegar a ser humano. No me tengas miedo - le dije mientras estiraba la mano para calmarla.
     
             -¿Eres un............ángel? -su voz temblorosa le daba miedo decir esa palabra. -Pero...¿por qué quieres ser humano? Si allí debías estar mejor. - se acerco a mí algo más serena, sin dejar de fijarse en mis alas. Volteaba mi cuerpo mirándome extrañada y sus manos se posaron sobre mi fría piel para comprobar que era físico. Ahí, en ese preciso momento, noté lo que era el calor humano, esa sensación que sólo se transmite con el contacto. Me sentí aliviado.
     
            Nos miramos fijamente sin decirnos nada. Mis manos recorrían su terso cuerpo y el calor crecía, sentía emociones hasta ahora indescriptibles. Podía soñar con los ojos abiertos y ver lo que tanto deseaba: Sentir. Se abrazó a mi cuerpo cuando el viento repasó su piel aun húmeda haciéndole temblar de escalofrío. La abracé también y mis alas nos cubrieron a los dos de esa ráfaga de ventisca. Apoyé la cabeza sobre su hombro, cerré los ojos y dejé que mi olfato recorriera su suave cuello. Los aromas que despedía esa chica me "obligaron" a besarla bajo la oreja. Se echó hacía atrás de nuevo mirándome a los ojos con miedo. Agarró con fuerza mi cuello y el beso que dejó en mis labios hizo que cerrara los ojos mientras escuchaba que se marchaba corriendo después de decirme -Lo siento, pero no puedo.
     
           Y allí resté en pié, con los ojos cerrados por el miedo de abrirlos y ver cómo corre alejándose de mí. Esperé a dejar de oir sus pasos. Miré al suelo y vi la cabeza de la serpiente de la daga como me mira fijamente esperando una respuesta. Pensé fríamente en qué debía hacer, pero lo que esa chica me había hecho sentir no tenía palabras para describirlo. Deseaba volver a verla e intentar poder acercarme sin temor a su miedo.
     
                                              ________________________________________________________________
     
     
            El dolor que me ha causado la daga ha sido duro, pero lo que he sentido en esos escasos momentos suple facilmente el dolor que me causará al cortar la otra ala. La cojo con fuerza con la mano izquierda empuñando el arma con la diestra y clavándola decididamente por la base. ¡Arghhh! Cada vaivén de la hoja es una visión de la chica desnuda. De nuevo la sangre calienta mi cuerpo hasta que acabo de arrancarla del todo. Caigo de rodillas al suelo y veo que la daga dorada y las dos alas desaparecen poco a poco de mi vista, fundiéndose en la neblina que cubre el suelo de hojas. Miro las manos y la sangre se borra también al igual que la del resto de mi cuerpo. El dolor ha desaparecido de mi espalda pero el frío me recuerda que estoy desnudo en medio de un precioso bosque encantado. Sigo el camino que las hojas han dejado entre los árboles que parece que me miren aplaudiéndome por mi decisión y me fundo entre la niebla que me cubre hasta desaparecer...
     
     
    Hell.
    December 16

    Respuesta a tu visita:

                 Querida .................. :
     
                 Hoy has venido a buscarme de nuevo, pero no has conseguido tu propósito. Pensabas que era el momento pero
    has vuelto a equivocarte. No es tan facil llevarme y menos aún cuando voy con ventaja. Has echado tus cartas pero yo tenía un as debajo de la manga. Se que suena ridículo que te escriba de esta manera y más de este modo tan burlesco, pero es que he perdido la cuenta ya de las veces que te has vuelto con las manos vacias.
                
                No te lo tomes a mal, pero iré contigo cuando YO crea que es el momento; antes debo hacer muchas cosas para que la gente que esté a mi alrededor puedan disfrutar de ello. Debo conocer cientos de lugares más, mil personas más y vivir todos los momentos felices que pueda antes de darme por vencido y dejarme caer entre tus manos. No te desesperes que algún día me tendrás, pero por el momento intenta no hacer una locura y equivocarte de persona; no me lo perdonaría nunca.
     
                Sin más que contarte, me retiro a descansar de tu "dura" prueba de hoy. Espero que nos veamos cuanto más tarde mejor.
     
     
                                                                                                       Fdo: Tu próxima víctima.
     
     
    Hell.
    December 06

    Cuando son tus ojos

    Cuando son tus ojos los que lloran por mi...
     
    Estás callada, no osas abrir tus labios para lanzarme palabras dañinas.
     
    Crees que no merezco ni eso, ...y tienes razón...
     
    Una excusa más sería reírme de ti, una palabra más sería otro golpe a tu confianza.
     
    Mejor dejemos las palabras y mirémonos.
     
    Tus ojos rojos llenos de rabia, los míos...llenos de impotencia.
    Tu corazón palpita de ira, el mío...porque aún te quiere.
    Tu espalda es el muro que me muestras antes que tus oídos entiendan lo que pasa.
    Y yo caigo de rodillas porque no he hecho nada... de nada.
     
    Hell.
    November 24

    Adiós

    Alargo la mano para poder secarte esa lágrima que resbala por tu blanca mejilla. Ya se que te he hecho llorar muchas veces, pero esta es la definitiva. Acaricio tu negro pelo a la vez que observo tus ojos rojos, llorosos, mirando hacia el suelo. Tienes miedo de mirarme a la cara y volverte a enamorar de nuevo. Tienes miedo de decirme algo que cambie el transcurso de mi decisión. Mejor estar callada y dejar que los segundos se agoten. Todo hubiera sido perfecto si fueras más decidida. Si desde el principio te hubieras quedado a mi lado. Pero has estado dejando escapar el tiempo con un si y luego un no. El fantasma de tu pasado no te ha dejado de atormentar; estaba siempre presente. Tus viajes a tu antigua vida no te han dejado pensar con claridad. Hubiera sido tan sencillo…

     

    Te aferras a mi cuerpo intentando fundirte en un abrazo infinito de calor y frialdad a la par. No me quieres a tu lado pero no quieres que me vaya. Pero la vida no funciona así. Acaricio esa espalda que tantas veces he besado desnuda, tan suave, con ese aroma que me volvía loco y que ahora vuelvo a sentir. Froto mi mejilla a la tuya y dejo caer mi boca sobre tu cuello. Pero esta vez no hay beso. Solo notas mi nerviosa respiración. Intento echarme hacia atrás pero tus brazos hacen fuerza para evitarlo y, en realidad, deseo que lo evites. Pararía el tiempo ahora mismo. Los dos de pié en la calle; junto a mi coche con el maletero abierto y mi equipaje dentro. Solo faltan dos maletas que restan en el suelo. Y gritaría al infinito para que esas dos maletas no llegaran a entrar nunca en el coche; pero no tengo la esperanza de que eso ocurra.

     

    Agarro tu barbilla con la suavidad  y levanto tu cabeza. Fijo la mirada en tus ojos. Esos ojos que me tienen aún enamorado. Acerco lentamente mis labios a tu rostro pero mi corazón me prohíbe besar los tuyos. Estirando el cuello consigo aposentarlos en tu frente. Ese es el beso que siempre nos ha dolido. Pero esta vez es el último. Nuevas gotas florecen de tus ojos, cada vez con más abundancia. No llores más, princesa. Cuando tomas una decisión hay que llegar hasta el final. Y tú has decidido que mi destino esté lejos de ti.

     

    Me ayudas a cargar las últimas maletas y cerramos el portón mano sobre mano; acariciándonos. Levanto esa pequeña mano y beso ese torso ahora caliente. Y sin decirnos adiós me subo en el coche y arranco el motor. Mejor decir un hasta luego…

     

    Mejor no decir nada. Ahora cualquier palabra que salga de nuestras bocas podrían transformarse en afilados cuchillos para nuestros corazones. Cierro la puerta y controlo que todo está en orden. Mi paquete de tabaco y el pequeño mapa de carreteras con un itinerario marcado en rojo; ¿el destino?: lejos de ti. Pongo primera y avanzo poco a poco a la vez que miro por el retrovisor. Te veo allí de pie, sola, con los brazos cruzados y la cara mojada de lágrimas. Poco a poco te haces más pequeña; poco a poco estás más lejos. El semáforo está en rojo y espero a que cambie el color. Como cambiará mi vida. Pero vuelvo a mirar por el retrovisor, con la esperanza de verte venir corriendo a decirme que me quede a tu lado. Que quieres vivir conmigo. Pero permaneces quieta en el mismo sitio mirándome con tristeza.

     

    El semáforo está verde. Me da paso a mi nueva vida sin ti.

    no se si acabará...

     

         No te veo pero te siento. Te noto lejos aunque escucho el palpitar de tu corazón. Pero no puedo tocarte. La poca luz que mis ojos pueden absorber es para mostrarme el ocre de las paredes formado por la humedad de estos gruesos muros. Ni siquiera la llama de las lejanas antorchas consigue dejarme ver tu figura en alguna sombra alucinatoria. No puedo ver la luna para que me diga dónde te encuentras. No me dejan ver el sol para saber los días que me quedan estando lejos de ti. Sólo puedo rehacerte en mis recuerdos; cuando aun podía verte, tocarte, olerte. Amarte. Sólo puedo regocijarme en mi pasado junto a tu pelo negro. Cuando mi mente podía fundirse en tu sonrisa. Mis manos perderse entre tu mirada y mi cuerpo deshacerse entre tus caricias. Mis ojos se escondían ante el aroma de tu cuerpo. Mi corazón se exaltaba con tus dedos. Mi valentía se empequeñecía con tus abrazos. Mi temor se apagaba con tus besos. Besos que robaba de tus labios mientras dormías y que nunca osé perderlos por un sueño.

     

         Cada noche, mientras me adormezco, recorro el cuerpo con mis manos ahora insensibles;  para intentar traer recuerdos de la calma que producía el rozarme con tu cuerpo. Pero aquí no hay sedas que lo igualen ni altar donde aposentarte. No es lugar para un ángel de terciopelo blanco. Aquí la oscuridad deja huella. Vuelve lo blanco en negro y lo negro doble negro. La suciedad se esconde tras la oscuridad. No hay sombras donde agazaparse porque no hay luz que las ampare. La única luz que aquí existe es la que guardo en mi interior para poder verte en pensamiento. Una luz incandescente que perdura durante el letargo en el que estoy sumiso. El astro rey no es piadoso con este pobre siniestro. Cuando venga a visitarme lo oscuro se volverá aun más blanco. Quemará mi piel con sus ardientes lanzas. Atravesará mi tez con sus dardos brillantes y cegará mis ojos para no dejar que te vea nunca más. Entrará radiante contra mí porque no habrá opacidad que lo pare entonces. No se interpondrá tu figura para protegerme de su ira. El sol sabe por qué no quiero verle. Sabe que no es lo más importante para mí en esta larga y oscura vida a la que me he retirado.

     

        Quizá sea mejor así. No me agradaría observar tu rostro si una de tus expresiones cambiara al verme de nuevo. No sabría como responder. Igual me dolería verte de lejos y no poder arrimarme, pasar mi mano por tu nuca y hacer que un escalofrío recorriera tu cuerpo. No sería capaz de abrir la boca para susurrarte al oído todas las veces que he pensado que te quiero, las veces en que te he echado de menos. De acercar el torso de la mano para poder recordar la seda de tus mejillas ni de que una brizna de aire me traicione acercándome la memoria de tu esencia.

     

         Aquí nada es importante ya. Únicamente lo que mi memoria impide limpiar y es el sacrificio que tengo que pagar. Pasarán  muchos años más y continuaré con el castigo impuesto por mi corazón. No consigo vislumbrar las paredes para encontrar la salida. Sólo espero acabar pronto con el juego. Aquí dentro, los años castigan el cuerpo como lustros y estos como siglos.

    Los ojos no me responden. Quieren cerrarse de nuevo pero no sé cuánto llevan abiertos. Mi cuerpo quiere descanso. Me tumbo en el suelo e intento buscar algo de claridad. El único claror que puedo concebir es el de tu blanco rostro que ilumina mi interior. Pero estoy abatido ya. Apágate, por favor. Déjame reposar en paz. Haz que mi corazón no sienta más por ti. Mejor, que no sienta nada más. Que se apague poco a poco mientras respiro. Que se ilumine mí alrededor con tus luces celestiales o con las llamas de mi infierno. Así estaré mejor. Volveré a tener luz. Volveré a tener calor. Pero lejos de sufrir por tu amor.

     

     Hell.

     

    November 23

    A la que robó mi alma

     
     

    A la que robó mi Alma

     

    Necesito pensar en algo más que en ti. Tengo mi propia vida, ¿Sabes? Pero tú, sin darte cuenta, has ido consumiéndola lentamente. Todo a cambio de nada. Tanto tiempo procurando que seas feliz que he tirado un trozo de mi vida a tus pies. Triste verdad escondiendo una favorecida mentira. ¿El precio a pagar? El mismo que las almas deben a los engañosos favores de un Dios en el que creen y dejan pasar su vida entre falsos credos e ilusorios milagros. Mezquindad divina a una efigie de carne y hueso, con vida propia; con veneno en su nombre.

    Quizá la verdad no me deja abrir los ojos para poder vivir en un sueño en el que, como desea todo mortal, sirva para ser feliz en este mundo. Pero mi felicidad aumenta en decadencia al pasar el tiempo. Mi sonrisa se apaga; mis ojos se cierran. No quiero ver el futuro a través de tu cuerpo. No quiero que mi tiempo se gaste al pasar entre tus manos. Esas manos que han ido apretando lentamente mi cuello hasta agotar el último halo que mi aliento poseía.

    Ahora, lejos de ti, camino sin rumbo aparente. Viendo lo que me depara el futuro con mis ojos vacíos. Portando entre mis manos una esfera de frágil cristal en el que descansa el alma que una vez extravíe entre tus entrañas y ahora he rescatado de nuevo esperando encontrar otro espíritu que consiga deshacer este hechizo. Esta maldición no deja de atormentarme día a día. No me deja dormir. No me deja respirar. No me deja vivir…  No me deja morir.

    Sigo vagando sin sentido. Me adentro en esa densa niebla que puebla mi cabeza intentando perderme en ella y así encontrar una salida. Pero esa niebla se vuelve cada vez más, tan espesa, que cuaja tornándose un muro infranqueable. Embisto contra esa frontera imaginaria y caigo arrodillado al suelo apoyando en él mi cabeza. No rezo. No suplico. No imploro. Solo busco soluciones para ganar esta guerra pero no me quedan fuerzas para el combate porque me las has robado ya.

    Aun así, no quiero seguir este enfrentamiento. Has lapidado todas mis defensas pero yo te he matado algo más. He conseguido aniquilar el poder que ejercías sobre mí despojándote de la única cosa que te hacía seguir con vida en este mundo. Te he robado mi corazón.

    Podría sentirme despreciable, pero todo gusano crece en el interior de una manzana podrida.

     

    Hell.