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March 08 Fragmentos (I)(A partir de uno de los momentos del interrogatorio)
…en la estancia, el ambiente se caldeaba. Las preguntas se veían repulsadas con respuestas irónicas; fuera de contexto. O eso parecía.
Él callaba. La miraba con tiernos ojos de lobo escondido. Interrogándola con la mirada. Ella intentaba ganar la partida analizando sus respuestas para contraatacar con preguntas dentro del mismo cauce…
-¿Conoce usted a Amélie Nothomb, señorita Laura? -Por supuesto. –contestó la oficial. -¿A qué viene esa pregunta? -¿Ha leído por casualidad la “metafísica de los tubos”?
Laura, desconcertada, intentaba no entrar de nuevo en su juego. Pero no había salida. Tenía que permanecer flexible y no dejar que cualquier pequeño detalle se le escapara.
-No he tenido ese placer. –con aire de agobio pregunta. -¿Me lo va a explicar, imagino, no? -Trata sobre un bebé que nace vegetal pero en su interior hay una voz que le dice que es Dios. Estudia a sus padres desde su autismo de recién nacido, pero no dice nada para no levantar sospecha ninguna de sus progenitores. Así es como continúa haciéndose pasar por una enferma criatura. -Y… ¿a qué viene esa historia, señor Bonsoms? –cruza los dedos y apoya la barbilla en ambas manos. – ¿Intenta decirme que es como él? -Intento explicarle que, en cierto modo, podría llegar a serlo.
La inspectora ríe. Se recuesta sobre el respaldo y se cruza de brazos sonriendo.
-¿Conoce usted “la higiene del asesino”, de la misma autora? –ataca ella. -Si. Gran obra. –y mientras le guiña el ojo le pregunta… -¿Quiere compararse con esa periodista que acaba sonsacándole toda la información? -No, señor Bonsoms…me refiero al libro porque usted acabará como el señor Tachs: arrastrándose por el suelo pidiendo mi clemencia.
Los ojos del interrogado brillan de emoción. Sabe que está sacando la parte más fría y cruel de su investigadora. Esa parte tan serena que, en cualquier momento, con cualquier cambio de rumbo, puede resquebrajarse como el hielo.
-¿Está usted segura de eso, Laura? –retándola con mirada desafiante. -Dejaré la vida en ello si hace falta. -¿Y cree que este asunto merece perderla otra vez? -¿Se refiere que ya se ha perdido una vida? –preguntó asombrada como madre atemorizada. -¿Me está diciendo que ya está muerto? -Le estoy diciendo, querida sabueso, que ya murió una vida nada más empezar este…”lío”. Su mente está viva gracias a su recuerdo, pero su corazón, eso que lleva ahí, debajo de esa placa policial, murió hace catorce meses; desde su desaparición. ¿Me equivoco, mama Laura? -¡Es usted un indeseable! -Y usted una hipócrita, querida Laura. Piense en lo paradójico de su insulto: me llama indeseable cuando es usted quien desea tenerme aquí encerrado, cuando me desea cazar. Me desea, Laura, ¿no lo entiende?
Silencio, crispación y tensión, reflexiones en ambas cabezas sin dejar de mirarse. Él continúa sonriendo. Ella, más nerviosa, dejando sus uñas clavadas en los brazos de la butaca. Él le mira la mano y vuelve a tornar los ojos hacía los suyos.
-¿Está nerviosa Laura? -Si se refiere a estar nerviosa cuando deseo arrancarle la piel de la cara a tiras con mis uñas… pues no, no estoy nerviosa aún. -¿Podría invitarme a un cigarrillo? -¿No sabe usted que fumar es malo? -Si. Pero hay tantas cosas malas, Laura… ¿Sabe usted que perder el tiempo aquí conmigo también puede llegar a matar? –nuevo guiño de ojo. –Pero no tan lentamente, por cierto. -Le gusta a usted utilizar todas las palabras que digo para jugar con ellas y sus estúpidas respuestas con interrogantes, ¿no, señor Antoine? –esta vez es ella quien reta al acusado y prosigue. -¿Quiere que continuemos jugando? -Conozco un juego algo más divertido que nos liberará de tensiones, querida. -¿Si? –pregunta con ironía. -Si. –continúa. –Es un juego que aprendí hace unos meses. Se trata de que yo escriba una frase inacabada y usted debe continuarla (o creo que era así). Verá cómo es divertido. –sonríe con cara de hipocresía y ella le mira furiosa. -¿Empiezo, vale? A ver… -mira al techo como un niño pequeño y deja salir de su sonriente boca… -El niño está… Continúe señorita, por favor. -Tiene usted un irónico sentido del humor, ¿sabe? -No es mi humor el irónico, cielo. Es el juego en sí que lo es. Lo llaman “un cadáver exquisito”, ¿sabe?
La furia de la inspectora no deja retenerla y…
Hell.
![]() Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. February 24 Una historia de lo más cotidiano...-Muchas gracias señorita. –dice el joven sin dejar de tocar. – Con esto podré tomarme un café. Qué tenga usted un buen día.
Lo que más sorprendió a Miriam esa mañana del 14 de febrero fue, no encontrar la rosa habitual que su admirador secreto le hacía llegar mediante entrega, si no que en su lugar se hallaba un paquete en forma de corazón envuelto en un papel de un rojo brillante fantástico.
-Y ahora me dirás, Cris, que hoy tampoco sabes quién lo ha mandado, ¿no?
La secretaria levanta los hombros haciéndole entender que sabe tanto como ella.
-Querida, sé tanto como tú. –prosigue. -Esta mañana no ha venido el motorista de la tienda de flores; un cartero ha sido quien me lo ha entregado en mano a tu nombre.
-¿Y te has fijado quién era? ¿Es guapo? –cuestiona y duda. –Podría tratarse de él, ¿no crees?
-Miriam, cariño, se trataba de un hombre que, de bien seguro, se aproximaba a la edad de tu padre.
Las dos sonríen mientras observan el extraño paquete.
-¿Por qué no lo abres y sales de dudas?
Miriam abre el regalo con sumo cuidado mirando nerviosa a su colega. En el interior se halla una pequeña cajita que guarda una fina y frágil cadena de oro con un precioso colgante en forma de Clave de Sol. Por la cara interior del envoltorio hay algo escrito a mano:
“Para que continúes regalándome una sonrisa cada mañana”
Miriam mira a su compañera incrédula, sin saber que decir. Intenta imaginar de quién se puede tratar, pero no recuerda sonreír a nadie conocido habitualmente.
Pasan las horas en la oficina y el agobio del trabajo no impide que la secretaria vea la cara de enigma que su jefa tiene mientras esta mira por la ventana indecisa a dar algún nombre a tan anónimo caballero.
Imagina que puede ser alguien de los despachos anexos al suyo, o algún vecino, un cliente; incluso ese misterioso cartero que ha aparecido hoy nuevo en su vida. Quizá alguien la está vigilando desde el edificio que hay frente a su ventana. Mira de nuevo a la calle y no distingue a nadie en concreto, solo esa marabunta de gente que puebla las calles del centro de Bilbao. Recuerda como en esas películas, el efecto que hace la cámara al querer fijarse concretamente en alguien que hace bulto entre la multitud. Pero no; esto no es el cine, es una simple oficina de recursos humanos.
-Cris, por favor, ¿puedes mirarme las citas que tengo hoy en la agenda?
-No tienes nada querida. Hoy es San Valentín y la gente desea que sus citas sean con sus respectivas parejas. Creo que estamos solas tú y yo este día tan…tan. Mejor no digo más.
-Si al menos supiera de quién se trata podría invitarle a cenar esta noche.
Se sienta de nuevo en la butaca mirando fijamente la joya. Levanta el brazo y la sostiene ante sí intentando ver a través de ella el nombre de ese anónimo. Busca tras la pieza algún grabado, alguna señal; quizá el nombre de la tienda donde ha sido adquirido. Pero nada. Inspecciona el papel, cara por cara, pero solo ve lo que yace escrito en él:
“Para que continúes regalándome una sonrisa cada mañana”
Nada.
A las siete de la tarde la oscuridad se extiende sobre la ciudad. Miriam marcha sola hacia su piso mirando a un lado y a otro. Busca alguien, o algo. Unos ojos, una mirada furtiva, una sonrisa fuera de lugar. Pero las calles han acabado hallándose solitarias a medida que se aleja del centro.
Rebusca las llaves del inmueble entre las cosas que lleva en el bolso cuando la botella que tumba un pequeño gato a su paso la hace sobresaltar. Se gira y mira fijamente al felino. Este, inmóvil, hace lo mismo con ella. Y mientras, el sonido de una guitarra hace salir las notas por detrás de la tapia de la que ha saltado el animal. Sonaba una música tranquilizadora y preciosa. Pero pronto quedan tapadas por las campanadas avisando que va siendo hora de entrar en casa y descansar.
Se mete en la cama, con una jarra de sopa bien caliente y ese libro que lleva tanto tiempo dedicado a su lectura. Pero esta noche tampoco puede acabarlo. Observa el colgante que pende del cuello y piensa en su propietario. Cavila aún a quién le dedica esa sonrisa que tanto aprecia.
Cuando menos lo desea, suena el estridente despertador anunciando un nuevo día. Rauda se levanta y corre a darse una ducha, contenta, como una mañana más. Al secarse divisa algo que brilla a través del vaho que impregna el espejo; lo desempaña con la toalla y ve ese colgante que había desaparecido de su mente. Y la frase merodea una vez más por su cabeza:
“Para que continúes regalándome una sonrisa cada mañana”
Se viste aprisa con esa duda dando vueltas en su interior y se lanza escaleras abajo proponiéndose a sí misma no pensar en él durante la jornada.
Para a comprarse el periódico del día en el quiosco de la esquina próxima a su trabajo. La vuelta la guarda en la mano y se acerca a ese chico que siempre está allí sentado tocando la guitarra y esperando que alguien le eche algo de dinero dentro de la gorra que deja en el suelo.
-Toma, para que tomes un café calentito que la mañana de hoy es fría.
-Muchas gracias señorita. –responde el joven. – Por cierto…bonita sonrisa la de esta mañana.
-¿Cómo?
Hell.
January 05 La verdadera Historia de Hell en el encuentro!!!Bueno gente...
Paso a relataros, todo lo que recuerde, la historia de esta "quedada" desde el Martes por la noche hasta ahora mismo (00:35). Vereis que siempre pasan cosas extrañas...
Martes noche, despues de una cena animada con un amigo de Sevilla en Barcelona, llegué a casa a la 1 de la mañana, me encontré con algunos de los cuentacuentos enchufados y...claro está...me quedé allí hasta altas horas de la madrugada; teniéndome que levantar a las 5 de la mañana para partir a Madrid y poder estar a las 12 en el punto de encuentro.
El cansancio me jugó una mala pasada y me desperté, hora y media más tarde, de una manera un tanto peculiar: la luz que me daba en los ojos no se trataba de los rayos del sol, sino de la luz de la luna llena que tenía plantada justo delante de mi ventana, grande y hermosa; era increible.
Cogí el coche para empezar mi camino y llevaba esa luna frente a mí, guiándome gran parte del camino, hasta llegar más allá de Zaragoza que la entrada del sol me la escondió sin apenas darme cuenta.
Llegué una hora más tarde a Madrid (gracias a los carteles que os comento siempre...) y, una vez aparcado conseguí llegar al Km.0. Al rato llegaron los demás que se habían encontrado y movido un poco de sitio; pero al final sí estubimos todos juntos. Fue un encuentro mágico (como la luna me había dicho!) y lo pasamos francamente bien. La gente es increible, amena, despierta, con chispa, ... y cientos de calificativos que no pondré para poder acabar pronto este escrito. Pero lo pasé genial con todos: Ratoncita, Pistachita, Beleita, Jara, Larisavel, Aarón y Víctorvolador y JL que llegaron algo más tarde (bastante más que tarde, por asuntos de trabajo) Me enseñaron parte de Madrid, y no solo las cañas, las pintas, las tabernas irlandesas, no; también el palacio real, ..........y el bocadillo de calamares!!! (está riquísimi, os lo aseguro!!!). Hablamos de mil temas distintos y todos con la pegatina de "soy un cuentacuentos" colocada en alguna parte de nuestro cuerpo!!! jejeje, por la ropa y esas cosas, eh???
Y estubimos muchísimo rato, pero divertido. O sea que... a ver para cuando la próxima quedada "de verdad" con más gente para que disfruten lo que lo hice ayer yo. Valió la pena hacer más de 1000km para conocerles.
Llegada la noche y con el amigo que me prestaba su cama...pues eso: a dormir tocaba ya!!! Sólo que, en lugar de despertarme a las 8, como puse en mi despertador, me desvelé a las 4.30 (mi cuerpo ya no pedía más aunque estubiera reventado) y, para coger fuerzas de buena mañana, nada mejor que un desayuno madrileño: un zumo de naranja recién exprimida, un café con leche, un croissant a la plancha con mantequilla y mermelada y... una mudanza que me sacaron de debajo de la manga!!! jajaja. Para qué están los amigos???
Al mediodía comida con la chica rubia que algunos de los que estubisteis allí conocisteis y en ruta de nuevo hacía el mar!!! Lo genial de acabar este viaje ha sido que, una vez caida la noche, la luna se volvía a asomar frente a mí igual de llena que el día anterior, pero esta vez estaba roja (lástima de no tener cámara en ese instante, era para vivirlo) y pensé: debe estar colorada por dejar que me vaya de Madrid??? Es posible!
Al llegar a casa: hola, hola, qué tal, ya has vuelta? si, no me ves? como ha ido el viaje? bien, en coche, ... y bla bla bla, con la family.
PERO!!!!
PERO!!!!
PERO!!!! jejeje Al conectarme, aparte de no haber podido entrar aún en el foro para leer nada, y, aparte de todos vosotros que me teneis agregado que me habeis bombardeado a mensajes (lo digo con todo el cariño y amor del mundo!!!) ha habido una historia divertida y otra que no tanto:
Divertida: Una chica francesa, que hacía que no hablaba con ella desde....buffff, o más!!! aparte de felicitarme el año nuevo, me estaba tirando los trastos de una manera un poco....a saco, y encima llevaba un pedal de vodka que no podía ni escribir apenas. Total, que creo que al final era el novio de ella quien estaba hablando conmigo, borracho (él, que quede claro!!!) y que intentaba sonsacarme algo para pillar a su novia si le ha sido infiel o no. Curioso, no???
No tan divertida: Por otra de las ventanas ha entrado el batería, y muy amigo, de mi grupo con la noticia de que a su novia le han robado el perro. Lo están buscando desde ayer. Así que os cuelgo aquí una referencia del perro y un anuncio por si alguien, por casualidad, puede decirnos algo, oki? es serio, por favor. Ah! Esto es para la gente de Barcelona, en el anuncio lo especifican más. Muchas gracias!!!
Anuncio: www.loquo.com/english/post/2447409 (el perro responde al nombre de Huggo)
Y esto ha sido este "día" por Madrid. Es para contar una gran historia, pero hoy estoy cansado y no os quería dejar en ascuas, oki??? Así que... lo dicho: Esperando ansioso la próxima quedada!!!
Que os aproveche la historia!!!
Hell. December 30 La iraSalgo corriendo por el callejón de detrás de mi casa y lo veo a lo lejos cómo tuerce a la izquierda. No pienso en si mis piernas me van a fallar, solo corro, corro. doblo la esquina y lo veo allí, frente a mi; en los ojos puedo ver el pánico que le ocasiono, pero deseo arrancarle el asqueroso pasamontañas para saber de quién se trata y ver realmente si tiene esa cara de pánico o se mofa aún más de todo.
Me acerco poco a poco con una mano tras la cintura.
-¿Se puede saber en qué coño pensais cuando haceis esto? -Mi voz denotaba rabia, pero no miedo. Iba a su encuentro sereno, pero cargado de nervios.
-No lo entenderíais. Lo hacemos por la liberación de nuestro pueblo.
-¿Por la liberación de vuestro pueblo me has dicho? - Grité. Cerré mi puño con toda la agresividad que mi rabia me permitía. - ¿Tu crees que para liberar un pueblo has de hundirlo primero en la miseria? ¿Crees que llegareis a algún fin con todo esto? ¿Y qué pueblo os quedará si matais a los que allí viven? ¡Nada!
Fue reculando a medida que me acercaba a él. Miedo...ahora si que estaba pasando miedo. Los dos estábamos en un callejón sin que nadie más pudiera vernos. El ruido de la centralita eléctrica no dejaría escuchar ningún ruido más. Quizá, en parte, mejor para mi.
Al sacar la mano de mi cintura, el encapuchado volvió a ponerse tenso...más cuando un cañón de una 9mm le apuntaba en la cabeza.
-Tírate al suelo...-Le pedí amablemente, pero al no hacer caso...-¡Qué te tires al suelo, hijo de la gran puta! ¡Venga! ¡Al suelo, como un perro!
Mientras doblaba las rodillas, las manos detrás de la cabeza le hacían perder el equilibrio. Le golpeé una de las rodillas para ayudarle a caer.
-La cara pegada al suelo y las manos detrás en la nuca, ¿de acuerdo?
-No...¿no vas a esposarme?- Preguntó atemorizado...
Le propiné un buen golpe con la culata de la pistola. El grito que dió se ahogó entre el bullicio de los cables de alta tensión. Al sacarle el pasamontañas la sangre asomó por una pequeña brecha. Sólo con verla, la mía corrió más rápidamente...
-Has elegido un mal día para hacer fechorías, hoy. - me acuclillé sobre su espalda. Registré todo el interior de su atuendo mientras el cañón de mi pistola le apuntaba directamente a la nuca. Se lo apoyé suavemente. - Que...¿no te gustaba lo del tiro en la nuca?¿Desgraciado... ¿quieres probarlo?
-Po...po...
-¡Que te calles! - Otro golpe más en esa cabeza que tantas ganas tenía de verla saltar por los aires. Temblaba, si, pero temblaba porque él temblaba también. El miedo se apoderó de los dos al primer contacto. Solo que yo estaba arriba y él debajo, indefenso, como toda la gente inocente que ha matado. -¿Qué hago contigo ahora, perro? ¿Te pego un tiro en la nuca? -colocándole agresivamente el cañón en su cuello.- ¿Te meto en un container y le pego fuego? ¿Te coloco un explosivo para que saltes por los aires?
-Pero yo...yo....
-¡Que te calles joder! -La ira se apoderó de mi persona y comencé a propinarle golpes en la cabeza con la culata de la pistola. Cerré los ojos y grité a más no poder recordando todo el mal causado por su sanguinaria existencia. Notaba las gotas de sangre caliente manchándome la cara y las manos, pero me sentía bien de hacerlo. Cada golpe me alegraba el corazón, cada vez que levantaba el arma se levantaban mis cejas y. bajo ellas, una sonrisa se escapaba tímidamente. Y golpeé hasta notar que no se movía. Que sus brazos dejaron de hacer fuerza. Que su cuerpo restaba inerte bajo el mío... y abrí los ojos y vi el despertador.
9:58 de la mañana de hoy. Me retuerzo entre las sábanas entre bostezo y bostezo. 9:59, coloco bien las almohadas y miro hacía la ventana. El sol penetra entre la persiana a medio bajar y me dice que hoy hace un día precioso fuera en la calle. Maldita pesadilla... 10:00, La radio se pone en funcionamiento y escuho la primera noticia del día...prefiero soñar de nuevo para ver si acabo de rematarlo.
Por el atentado de esta mañana y la gente que tiene que aguantar todo esto.
Hell. December 27 Por qué has vuelto? -¿Por qué has vuelto? - Preguntó desde esa cama donde tantas noches me acurruqué con ella, cuando los rayos desaparecían tras el faro del acantilado y los truenos retumbaban por las pequeñas callejuelas de Le Conquet, mi pueblo natal. Un pueblo costeño, perdido, donde los niños bretones tienen su única diversión en ver llegar a sus padres desde lo alto de la cornisa, esperando que atraquen sus viejas barcas y descarguen el pescado obtenido en una dura jornada más.
Al llegar al pueblo nadie salió a recibirme, pero todos me observaban. Los abuelos que habían sentados en los viejos troncos talados me miraron con indiferencia, levantando sus cabezas y resguardando sus ojos del sol con las manos. Las mujeres, bastante malgastadas a pesar de su edad, me miraban con el ceño fruncido y los niños...son niños y solo sonríen, pero de lejos.
El olor a mar fresco me hizo recordar mi niñez corriendo por los prados del final del pueblo, buscando el árbol más alto o la piedra más redonda para luego lanzar al vacío, contando en voz alta el tiempo que tardaba en caer a la mar. Los viejos adoquines que adornaban las calles estaban igual de desgastados por el paso del tiempo y el descuido que las ciudades tienen con estos pequeños parajes de viejos. Incluso las piedras de las paredes de los caserones habían perdido su brillo a pesar de la humedad del ambiente. O quizá he sido yo, que ya he perdido el brillo que mis ojos tenían al abandonar mi hogar y mi familia.
-¿Por qué crees que lo he hecho? -Contesté suavemente. - Mamá me comentó tu estado de salud y quería visitarte para ver cómo te encontrabas. Para ver cómo van las cosas por el pueblo y cómo llevais este invierno tan frío.
-Hace mucho que no vienes a vernos, ¿no crees?
-Abuela, por favor...- Aunque en el fondo tenía razón, pero sabía hacerme sentir culpable por ello. - Sabes que tuve que irme para construir mi vida. Me pidió que fuera a su lado para hacer algo juntos...
-¿Has vuelto a ver a Aurélie?
Callé...agaché la cabeza y me senté a su lado. El frío de sus manos acariciandome la cara y esa gota dejando un rastro húmedo a lo largo de mi mejilla.
-¿Lo ves Guillaume? - Su voz tranquila me arrancaba un sollozo mudo que el nudo de mi garganta no dejaba escapar. -A veces, el querer ser feliz a toda costa no trae más que problemas.
Sentía que era cierto lo que decía y reflexioné... "a veces mi alegría se convierte en desgracia".
"Prólogo para la próxima historia de la frase de esta semana en El Cuentacuentos"
Hell.
December 19 Lloro por hacer sonreir...... y allí me encuentro, sentado frente a un grupo de niños a los que intentar arrancar una sonrisa de sus caras. Se les ve muy felices, y eso me hace feliz a mí.
___________________________________________________________________________________ 26 de Diciembre del 2006, Hospital de Vall d'Hebrón, Barcelona, 10.45 Am.
La gente me mira al entrar en el vestíbulo, vestido de payaso con una gran peluca roja al igual que la nariz postiza típica del disfraz. En la cara, las ceras han conseguido dibujarme una sonrisa tan ancha y larga que a simple vista parece salida de las orejas. El resto pintado de blanco hasta camuflarse bajo la pelambrera plástica.
El pabellón de los niños queda en el piso de encima. Me apresuro a subir las escaleras antes que el guardia de seguridad note mi presencia, pero esos grandes y feos zapatones me entorpecen los movimienos y esos escalones tan pequeños...no se si apoyar la punta o el talón de tan enorme calzado. Pero al fin llego a las puertas de la sala de los niños.
"Terminales", lucía un cartel en una de las alas de la puerta. Me quedé un segundo inmóvil, mirando aquel cartel, pensando en lo que me encontraría allí y pensando si era buena idea hacer esto. Cerré los ojos, respiré hondo y empujé la puerta para darme paso. El olor a suero y a desinfectante impactan en mis sentidos. 12 camas a lo largo de la pared. 12 niños observando perplejos y un payaso estático frente a la puerta sin mediar palabra alguna.
Ninguno de los chiquillos se inmuta lo suficiente para mirarme fijamente. Están todos callados mirando a ninguna parte; buscando el vacío. Avanzo por el pasillo, cama por cama, saludando a los niños de forma burlesca y con la boca bien abierta pero me miran con ojos tristes.
Uno de los niños gira un poco la cabeza para mirarme de reojo y le miro fijamente. Es él. Me acerco a su cama y me siento a sus pies. -Hola pequeño, soy Mani el payaso; ¿te apetece que juguemos un rato? -¿Jugar?- me pregunta extrañado. -¿Has visto cómo estamos para jugar? La voz del niño sale de su boca como un hilillo de aire por una rendija. No tiene fuerzas para hablar, pero se incorpora y comenta: -Mira, no eres el único payaso que ha venido aquí para hacernos sonreír, pero todos se han ido sin esperanza alguna. ¿Qué tienes tu para enseñarnos? -Puedo enseñaros a jugar con globos, hacer malabares, juegos con papeles y un sinfín de cosas más. Pero hoy os quiero explicar una historia para haceros pensar en esos ojos tristes que me enseñais. Cojo una de las sillas y la coloco al final de la cama de ese niño. -Por favor, ¿podeis acercaros y sentaros todos entre las dos camas? Los niños, extrañados, salen de entre las sábanas y lentamente se colocan bien apretaditos sobre los dos colchones. El niño de la conversación resta inmóvil en su lecho, mirándome con aire despistado. -¿Y ahora qué?- pregunta...-¿vas a explicarnos el cuento del niño que se pierde en el bosque? Todos ríen, menos él. La situación me descoloca un poco, pero les suelto una gran sonrisa. -¡No! voy a explicaros algo que le ocurrió a un niño como vosotros. Escuchad... El ambiente se calma y los chiquillos prestan atención, me relajo, les miro fijamente a los ojos y empiezo... -Hace algunos años, en un hospital como este, había una planta de niños "especiales" como vosotros. Allí se encontraba un chaval que siempre estaba malhumorado por el destino que le habían "regalado". Ese niño no tenía familia ninguna. Su padre desapareció antes que él le conociera, su madre le abandonó cuando el médico le diagnosticó el cancer que padecía, no se podía hacer cargo del gasto del hospital. Y ese niño creció con la enfermedad encerrado en un pabellón como el vuestro con más niños como vosotros. Allí, aquellos niños, estaban tristes también; hasta que un día de navidad, un payaso entró en la sala, callado, con ojos tristes. A los lados llevaba pintadas dos lágrimas negras. Los niños quedaron callados mirando fijamente al personaje, y este, caminaba lentamente por los pies de la cama de cada uno de ellos. Los miraba sin decirles nada hasta que llegó a la cama del único que no hacía caso. -¿Y por qué no le hacía caso? -preguntó el más inquieto. -Porque era el niño del cual os he hablado. Ese niño no sabía lo que era la felicidad y, por tanto, no era feliz. Ese payaso vió que le faltaba algo sin poder ver sus ojos. Cogió una silla parecida a esta y se sentó a su lado. Los demás niños observaban como el payaso sacaba de sus grandes bolsillos un paquete de globos y los inflaba y les daba las formas más bonitas e imaginarias que nunca habían visto; pero el niño no sonreía. Les hizo trucos de mágia preciosos y, mientras los otros sonreían estupefactos mostrando su admiración, ese niño no hacía más que clavarle los ojos, unos ojos que pedían llorar a gritos y que su frialdad lo impedía. Pero, al final de su actuación, el payaso restó inmóvil, cara a cara con ese niño. Poco a poco, la cara de ese niño se fue iluminando al ver que, por arte de mágia, las pinturas de la cara del payaso se ivan moviendo por la piel. Los ojos tristes pasaron a ser ojos felices, la boca de enfado se doblaba hacia las orejas dejando ver una sonrisa increible, y las lágrimas negras desaparecían lentamente. -¿Y qué más? - gritaron algunos niños impacientes. -¿Y qué más?- pregunté mirándolos uno a uno. -Que ese payaso consiguió arrancar una sonrisa de la cara de ese niño. -¿Y ya está? -preguntó el niño que callaba desde el principio. Todos callaron mirándole. Esperaban un respuesta. Pasaron unos segundos sin que un solo sonido pasara entre nosotros... -No, no está. El payaso sabía que a ese niño le cambiaría la vida con su visita. Y así fue. El clown se quitó la peluca y la nariz y la dejó a los pies de la cama del niño. Le guiñó el ojo y desapareció ante todos como una nube de humo. Los niños se miran, unos a otros, esperándose un final más bonito, pero levanté los hombros mostrando un "es lo que hay, así es como pasó", pero les gustó; estaban todos esperando que les contara otra historia, pero el niño callado me miraba con incredulidad. -Esa historia no es cierta.- me dijo.-Yo no creo en historias de mágia como esa. ¿Cómo sabes tu esa historia? ¿Te la has inventado? ...y allí me encuentro sentado frente a un grupo de niños a los que intentar arrancar una sonrisa de sus caras. Se les ve muy felices y eso me hace feliz a mí; pero ese niño... Me pongo en pié y todos me miran callados como me quito la nariz de payaso y la coloco a los pies de su cama. Los ojos se les abren como platos al ver que, al quitarme la peluca y dejarla al lado de la nariz, mi calva cabeza enseña las viejas cicatrices de las operaciones por la que tuve que pasar para curar mi enfermedad, y lo único que puedo ver, antes de darme la vuelta y desaparecer por la puerta, son las tímidas lágrimas que brotan de los ojos, ahora más cálidos, de ese niño que no creía en la mágia. Hell.
Dedicado a Payasos Sin Fronteras : http://www.clowns.org/ December 12 Voy volviendoNoto ya la humedad del mar en el aire que respiro. Poco falta para llegar a mi destino, o a mi punto de partida.
Han pasado solo unas horas desde que te he dejado atrás y cuando pienso en ello parece que hace más tiempo.
La rutina me hace ver lo que es la realidad y lo que es sueño; aunque el sueño sea real y realmente quiero que sea sueño.
Despertar sin haber dormido no es igual que querer soñar sin haber podido.
Pero quiero volver a soñar despierto. Me agrada ese momento en que en el sueño puedo pensar y saber qué es lo que quiero sin tener miedo a despertar sin saber lo que me estoy perdiendo y por eso quiero aprovechar, sin llegar a perder el sueño, todo el tiempo que me permite estar contigo despierto.
Voy a dormir todo lo que pueda para que pase más rápido el tiempo que separa la realidad de mi vida del reino de tu sueño.
Hell. |
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